Por: Cindy Espitia y Daniela Méndez
Las Pymes hoy cuentan con una amplia gama de instrumentos para poder acceder a la financiación empresarial, aunque no siempre haya sido así. La ley 590/2000, más conocida con el nombre de “MiPyme”, modificada por la ley 905/2004, establece que las pequeñas empresas se definen como aquellas con activos de 501 a 5.000 salarios mínimos legales mensuales y que tengan entre 11 y 50 empleados; y que las medianas empresas son aquellas con activos de 5.001 a 30.000 salarios mínimos legales mensuales y que tengan entre 51 y 200 empleados.
Pero según Jaime Siatoya, analista de riesgos de Pymes del Banco BBVA, en la práctica y para lo que
tiene que ver con el financiamiento empresarial esos requisitos son los que
menos interesan “al sector financiero lo
que le interesa es la facturación de la empresa, que es un indicador mucho más
fiable de la actividad de la empresa. Además, otros requisitos que tenemos en
cuenta para que una empresa pueda acceder a la
financiación es el historial o la vida crediticia, también hay que ver
el grado de formalidad y de las garantías de pago que ellas nos pueden dar”.
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| Para el Banco BBVA, los pequeños empresarios se han constituido en un target importante. Imagen tomada de: google.com/imagenes |
El proceso de diversificación y ampliación
del acceso de las Pymes a los mecanismos de financiación empresarial ha sido
lento. “En los noventa, las entidades financieras evitaban otorgar créditos a
estas organizaciones ya que implicaba un riesgo considerable y un costo de administración
bastante alto”, menciona Siatoya.
No obstante, se ha establecido un marco
normativo que busca dar soporte y garantía al proceso de financiamiento de las
Pymes. El Banco Mundial, en el informe de financiamiento empresarial en
Colombia, resalta el Plan Nacional de Desarrollo para el 2002 y el documento 3484
del Conpes en los que se implementa una estrategia para el desarrollo del
sector que aumenta el acceso al financiamiento de las Pymes, “mediante la
expansión de los programas gubernamentales existentes y la promoción del
desarrollo de instrumentos de financiamiento alternativo (fondos de inversión,
factoring, estructuras fiduciarias, etc.).”
En la ley 9054 del 2011, en el artículo 39,
se establece la capitalización al Fondo Nacional de Garantías para poder
solventar y facilitar el acceso al crédito y líneas de redescuento disponibles.
Para Siatoya, este tipo de medidas han cambiado la percepción y actuación de
los bancos, haciendo que hoy las Pymes sean un público objetivo. “Actualmente
el BBVA ha empezado una campaña muy grande para conquistar este mercado que
aunque es bastante inexplorado ha mostrado ser muy rentable. Hoy se ha
disminuido el riesgo”.
Por tal razón esta entidad financiera ha empezado una fuerte campaña en la web. “Se ha creado una plataforma que tiene dos objetivos, uno, dirigido a la educación. La idea es que los propietarios de las empresas ingresen y conozcan las diferentes herramientas de financiación que tiene el banco. El segundo, mostrar las facilidades y garantías que el BBVA puede ofrecerles como tasas de interés y tiempo de financiación.” Esta reducción al riesgo se ha fundamentado en que las Pymes sí han cumplido con el pago de sus obligaciones financieras y tan solo el 3.5% de un 100% incumple en ellas, según la CEPAL.
Por tal razón esta entidad financiera ha empezado una fuerte campaña en la web. “Se ha creado una plataforma que tiene dos objetivos, uno, dirigido a la educación. La idea es que los propietarios de las empresas ingresen y conozcan las diferentes herramientas de financiación que tiene el banco. El segundo, mostrar las facilidades y garantías que el BBVA puede ofrecerles como tasas de interés y tiempo de financiación.” Esta reducción al riesgo se ha fundamentado en que las Pymes sí han cumplido con el pago de sus obligaciones financieras y tan solo el 3.5% de un 100% incumple en ellas, según la CEPAL.
“Si nos incumplen y, por tanto, la obligación ya es exigible, el gerente comercial contacta a la empresa deudora para que haga el pago de su obligación; si la empresa se rehúsa, entonces, se inicia un proceso jurídico y la cuenta se transfiere a la unidad de riesgos de pymes, pero no son muchos los casos en los que debemos proceder de esta forma”, comenta el analista del BBVA.
Es por las razones anteriores que de los
años noventa hacia acá las Pymes cuentan
con más instrumentos de
financiación aunque en un principio no
haya sido así y estos son principalmente tres: En Colombia, desde hace varias
décadas las pymes tienen acceso al crédito a través de esquemas de primer y
segundo piso.
“Lo que las empresas más solicitan aquí son
el de arrendamiento financiero, el factoring y el crédito corriente”, afirma Siatoya.
Según el Banco Mundial, el leasing “es una forma de uso y posible adquisición de un bien, que hace posible su
arrendamiento con pago de cánones periódicos y la opción de compra mediante un
pago al finalizar el contrato”. Asobancaria, en un informe, mencionó que en 4
años se ha duplicado el uso de esta herramienta y actualmente reporta 18 mil
billones de pesos, es decir, una cuarta parte de la cartera total de los
préstamos.
También el Banco Mundial define el
factoring como “el instrumento que permite la compra de facturas como forma de
anticipo financiero, principalmente para que las pymes proveedoras de grandes
empresas descuenten sus ventas a plazo. Los fondos de capital privado o capital
de riesgo colocan recursos de inversión en proyectos productivos de manera
transitoria, influyendo en la administración y desarrollo de la empresa”.
Según Jaime Siatoya, “éste es un método muy
importante para la financiación de las Pymes de mayor riesgo, sin embargo sólo tiene
una incidencia que no supera el 2% de los préstamos que realiza el banco, a
pesar de la campaña que se ha emprendido”
A pesar de los importantes pasos que se han
dado en materia normativa y de regulación, existen vacíos que deben ser
subsanados prontamente para el pleno desarrollo del sector. Para el analista
Siatoya, “hay que fijar la atención en las barreras normativas que, por
ejemplo, dificultan pignorar los bienes muebles, teniendo en cuenta que una
pequeña y mediana empresa no suele tener patrimonio inmobiliario. Igualmente,
resultaría necesario crear un amplio registro de información de estas empresas
para que los bancos disminuyan, aún más, el riesgo en sus préstamos. Aspecto
que también favorecería a los pequeños empresarios.”
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